Favor contestar:
1- Que es un proceso de privatización.
2- Dos ejemplos de privatizaciones.
3- Punto de vista personal.
De casi eterna se podría clasificar la lucha entre el sector privado y público; es evidente que en las últimas décadas, en Latinoamérica de manera abismal el sector privado ha ido desplazando al público con la falsa esperanza de solventar los déficits fiscales que en cada país en particular impera. Según los planteamientos de Keynes la economía debe poseer un equilibrio entre lo que son instancias estatales e instancias privadas, ya que un estado de enorme tamaño tendería a colapsar y un estado de mínimo tamaño se vuelve de alguna manera incontrolable.
En los años cuarenta, se postula un modelo de sociedad en el que el estado tenga una mínima intervención; que sea solo un ente recaudador y que tenga lo mínimo que ver en materias de servicios públicos. Aclarando el término de instituciones públicas estas son un bien común de la que son propietarios y beneficiarios todos los ciudadanos de un estado dado; en resumidas cuentas lo que se propone en la década de los cuarenta es incluso una evidente disminución de la misma propiedad de los ciudadanos.
A partir de esta época en particular, ciertos países de Latinoamérica frente a una economía en decadencia, han optado por privatizar numerosas instituciones pertenecientes al estado con el fin de mantenerse a flote. Pero, ¿Qué lleva a un país a tomar este rumbo? Un país que se encuentra en crisis, con un enorme déficit fiscal y a la vez con un enorme tamaño; en ocasiones tiende a girar hacía la privatización, bajo la promesa de aliviar su condición de déficit con capital meramente privado, creando y delegando una solución en manos de otros. Cabe destacar que hoy en día las instancias privadas se encuentran sumamente lejos de ser una solución a la problemática anteriormente expuesta, ya que estos entes giran una mínima expresión de sus recursos al pago de aranceles “ los cuales son indispensables para el país, ya que por esta vía es por la que supuestamente el dinero entra al estado desde las instituciones privadas y además por este pago es por el que supuestamente el déficit fiscal será remediado”, creando de esta forma una dinámica inversa a la que se le promete a los ciudadanos , en lugar de crearse una solución económica al déficit que se esta dando, más bien el estado cada día se empobrece más, pasando de manera obvia, la factura a sus ciudadanos. Por otra parte y tomando en cuenta el anterior razonamiento, el motivo del déficit y el que lleva a la privatización a gran escala, me atrevería a decir que se debe a los vicios, la mala administración y la corrupción que se dan en materias del estado.
Un ejemplo de un país que se vio inmerso en un gran proceso de privatización en el que sus resultados evidentemente fueron inversos a los que se predecía, fue el país de México, cuya economía se encuentra actualmente en picada. Un caso que en dicho país ha causado polémica, es el de la privatización de Teléfonos de México, una empresa que fue vendida a Carlos Slim por la suma de once mil millones de pesos, y hoy es una empresa de cien mil millones de pesos. Por otra parte dicho proceso de privatización se vio reflejado en una disminución del ingreso económico estatal, lo cual crea una disminución cualitativa de los servicios proporcionados por el estado; y como ejemplo se puede tomar el cierre de la empresa estatal de Ferrocarriles de México, encargada del transporte interno de mercancía y obreros, que se vio condenada a desaparecer.
Pero también un estado de gran tamaño se puede mantener funcionando siempre y cuando este sea administrado de manera eficaz, esto se logra manteniendo un nivel alto de recaudación fiscal “En cuanto a recaudación fiscal, se hace referencia al pago que hace cada ciudadano al estado con base a sus ingresos”, y logrando que dicha recaudación sea equivalente a la calidad de servicios que se le otorga a la población. En caso de México que ha optado por una liberalización de sus servicios y actualmente su economía se encuentra en decadencia, su recaudación fiscal llega apenas al once porciento, lo cual se ve reflejado en una economía desigual en la que la repartición de la riqueza es completamente desproporcionada. Pero por otra parte se encuentra el país de Dinamarca, que en las últimas décadas ha optado por un crecimiento industrial, pero manteniendo un modelo de estado bienestar, tomando en cuenta que el tamaño de su estado es bastante considerable; su recaudación fiscal ha llegado al sesenta porciento, pero cada persona goza de buena salud, educación y recursos elementales, lo cual crea un marcado contraste con lo que se vive actualmente en México; en resumidas cuentas en Dinamarca cada habitante paga el sesenta porciento de su salario al estado, para que dicho dinero sea invertido en las instituciones, pero la diferencia que se da en dicho país es que los recursos son manejados por las autoridades estatales con transparencia y los recursos básicos se encuentran al alcance de toda su población.
Como consideración final, parece prudente señalar, que en Costa Rica, desde adentrados los años cincuenta hasta mediados de los años ochenta, existió una economía de tipo bienestar, durante la cual algunas instituciones se crearon y otras crecieron, con la función de darle empleo a gran parte de la ciudadanía y por otra darle una gran gama de servicios. Por la inestabilidad mundial que se dio en la década de los ochenta, y probablemente también por la corrupción y mala administración, dicho sistema económico fue remplazado por el neoliberalismo. Desde aquel tiempo la presión por acabar con instituciones tales como la Caja Costarricense del Seguro Social e Instituto Costarricense de Electricidad, entre otras, ha sido constante y cada día nos acercamos más a la posible desaparición de dichos entes, que han logrado de alguna forma mantener dentro del rango razonable el acceso a los servicios básicos. Para aquellos que abogan por una liberalización absoluta del estado, cabe señalar que en Costa Rica no se vive en el completo liberalismo sino más bien en los remanentes de una estado bienestar, que en opinión del presente aun no es tarde para tomar en cuenta.